Ayer un amigo me preguntaba - entre sopas tailandesas picantes y eternas charlas en los columpios - : "¿Crees que estás en un buen momento de tu vida?". Durante unos segundos pensé la respuesta. Quería responder una verdad. Y la verdad fue que sí, que lo estaba. Empecé a enumerar todos los miedos y obstáculos superados en estos últimos años. El haber acabado con éxito un ciclo importante de mi vida, como es una carrera universitaria. Haberme ido a otro país y vivido la experiencia. Haber logrado preparar una nueva etapa, que suponga el progreso académico, y, en definitiva, preparar una nueva vida. Y sí, ahora en este período transitorio-temporal (o sea, el querido verano y las adoradas vacaciones), creo que estoy contento con lo que tengo: estoy en un buen momento de mi vida. ¿Que si falta algo? Por supuesto. Nunca nos contentamos con lo que tenemos (en eso se supone que radicaría la consecución de la felicidad). Sin embargo, me di cuenta de lo difícil que es afirmar la frase que puse antes. Más bien, de lo difícil que es sentirla de verdad. En el mundo en el que vivimos, no mucha gente está contenta con lo que tiene, con lo que es, con lo que sea a lo que se dedique. Yo, por suerte - y de momento -, sí.
A día de hoy, los objetivos creo que son claros: buen comienzo (y final) de lo nuevo que empieza y disfrutar de mi vida en Madrid. También comentaba que estoy en un momento de necesidad de tener una (primera) pareja. Lo he contado mil veces, y todo el mundo me dice (y me dirá) lo mismo. "Eso no se busca. Llega. Así que disfruta mientras puedas". Ya, pero quiero experimentarlo por mí mismo. Decir: "Vale, tenías razón". Y todo ha ido con las épocas estacionarias que he vivido. Por eso ahora quiero rutina. Y eso cabe dentro de la rutina.
Contaré novedades...

Trust me: Estás en un buen momento... y mejores que vendrán :)
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