
Cuando queda aproximadamente un mes para que mi vida vuelva a dar un gran cambio, para comenzar otro proyecto con otras personas en otra ciudad, me es inevitable vivir de forma más intensa momentos que siempre han sido parte de la rutina aquí. Saborear cada segundo, ese es el plan. Y ayer viví uno de esos momentos intensos.
Tarde nublada, un capítulo de Glee con alguien tremendamente especial, un postre, y un paseo por Las Américas, en torno a ese centro comercial que le transmite estar en otro lugar, no aquí (y tampoco en Madrid - ¡la gente se piensa que aquello es... Manhattan!). Y luego, camino hacia la playa vacía de turistas y playeros, porque una tarde de nubes no es apropiada para el baño. Sentarse a la orilla del mar, escuchar el romper de las olas, mirar al horizonte, y pensar en lo afortunados que somos por vivir aquí y poder improvisar estos momentos. Mirar la playa, mirar a Los Cristianos y saber que estaré mucho tiempo lejos. 'Ves, ésta será una de las cosas que echarás de menos'. Pues sí, una de tantas...
Quiero vivirlo todo ahora, y grabarlo a fuego, para que nunca llegue a olvidarlo, aún en medio de las prisas de la capital.