lunes, 29 de junio de 2009

Aburrimiento...

Quizás eso define estos momentos: aburrimiento. Es muy dificil comenzar de cero en un sitio nuevo y con gente nueva. Al principio me gustaba salir, pasear, coger el metro hasta cualquier parada, salir y caminar. Caminar. Ver la cara de la gente, cada uno en su mundo. Caminar. Conocer nuevos sitios. Caminar. Visitar monumentos. Caminar. Caminar hasta cansarme, llegar a otra parada de metro y volver a casa, tras volver a caminar. Pero llega un momento en que el mundo se hace demasiado grande para caminar. Sobre todo, para caminar solo. Creo que la soledad me invade. Hay gente maravillosa a mi alrededor, pero me siento un poco solo. Necesito a alguien cerca, alguien con quien poder salir, recorrer calles, hacer fotos, visitar lugares... Quizás esta semana lo consiga. O tal vez no.
Por fin se van los "jóvenes" del colegio, y la paz empieza a reinar... Esperemos que poco a poco llegue la tranquilidad.

sábado, 27 de junio de 2009

¿Nueva vida?


Para empezar he de reconocer que nunca he sido demasiado dado a los cambios en mi vida... Siempre me ha gustado la comodidad de la rutina y de las cosas sobreseguro. Quizás mi timidez, mi miedo a perder, o simplemente la garantía del éxito, me hayan llevado a esta vida tan insulza, pero a la vez, placentera. Quizás a los 21 llegue el cambio. Quizás a los 21 todo siga igual.
De momento algo he hecho para el cambio. Coger un avión solo y plantarme en Madrid, con 32º a las 17 de la tarde (hora peninsular, por supuesto) son síntomas de cambio (y, sobre todo, en mi caso). Después de años sin viajar (y otros tantos sin pisar Madrid) la experiencia ha valido la pena. Es la primera en la que he tenido que buscarme la vida yo solo. Y me ha gustado. Me ha gustado, claro, porque la cosa ha salido bien (no quiero ni imaginar lo que pensaría ahora si algo hubiera salido mal).
Llegar al colegio mayor fue un pelín más dificil, así que taxi al canto (una taxista "majísima" que me trajo aquí... Realmente un tramo de 10 minutos caminando. Pero repito, un canario perdido en Madrid no puede hacer más...). Quizás lo más dificil lo esté viviendo aquí. Una manada de universitarios tras los exámenes no reciben de la mejor forma a un foráneo que invade su territorio. De nuevo, mi timidez ha tenido mucho que ver con este malestar. No hay ninguna actitud particular que me haya "dañado". Ha sido en general. La actitud. Es normal: llevan todo un año (o más) aquí, llega el verano y se acaban los exámenes. Yo soy un extraño más (y eso es lo que más me molesta: el trato como extraño). Además, dormir, lo peor. Demasiado ruido. De nuevo, normal. A partir del martes muchos marchan a casa, y (espero) la cosa se tranquilizará.
Quizás éste sea el inicio de una nueva vida... Luego queda un paso más grande, viajar hasta Irlanda. Pero esto lo dejo para otro día.
¡Ah! Y a partir del miércoles creo que estaré menos aburrido :-)