jueves, 22 de julio de 2010
David
Todos nos hemos sentido inútiles en muchos aspectos de la vida. Aprendiendo a caminar, aprendiendo a leer, aprendiendo a vivir solo, aprendiendo a conducir, aprendiendo a conocer tus gustos, a conocerte a ti mismo... Y todos hemos recibido esa palmadita en la espalda como aprobación final o ayuda desesperada.
Hoy, siento que me queda mucho por aprender en relaciones humanas, que lo que yo pienso que es correcto no lo es tanto, y que lo que para mí pudo ser algo más que una noche de diversión, para otro simplemente fue eso. Que la falta de respuesta de un mensaje, el no contestar a una llamada o el ser frío a la mañana siguiente, son síntomas de que no hay ningún tipo de interés. Y cómo actuar ante todo esto, sin que me joda tanto... Por eso agradezco tener a alguien que me da esa palmadita en la espalda.
lunes, 19 de julio de 2010
Inmaduro e ingenuo
Aunque habría muchos motivos para escribir, hoy me limito al más mío. A veces pienso que querer a las personas que tienes cerca, con las que compartes tu día a día, es inevitable. Que confundir sentimientos es natural, y que cometer errores forma parte de la vida. Que en aprender de ellos está la clave del éxito y del progreso. Pero es inevitable que con los errores se sufra. Y yo ahora sufro. Sufro por las cosas que quiero que sean y no llegan a ser. Por lo que me gustaría conseguir y no puedo. Y hablo de sentimientos. En ocasiones creo que tengo el objetivo equivocado. Que eso no hay que buscarlo, que llega solo, de la mano de las casualidades. Que no hay que darle tantas vueltas, y pensar un poco más en mi vida y en los míos. Pero las cosas ocurren, y yo sigo sufriendo...
Supongo que algún día miraré atrás, leeré esto, y me daré cuenta de lo inmaduro e ingenuo que fui. Pero ahora toca eso, ser inmaduro y ser ingenuo.
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